viernes, 5 de agosto de 2011

"La calesita de Mamanis", de Las Manos de Filippi

Agrupación Mamanis es uno de los tantos proyectos alternativos de Las Manos de Filippi que, abocado a las cumbias alucinógenas, en 1996 editó su primer (y único) disco, "Reír por no llorar", en el que apareció el exitoso "Himno del cucumelo". En 2008, con la participación de varias bandas como Fauna, Kumbia Queers, Imperio Diablo y Aztecas Tupro, hubo una reedición olvidable que llamaron "Remix por no llorar".
"La calesita de Mamanis" es el nuevo disco de Las Manos en el que se fusiona el espíritu contestatario que los caracteriza, con un estilo más cercano a aquel proyecto alucinógeno, y que resulta en un combo de ritmos festivos y letras irónicas.
En este material, la banda liderada por Hernán "Cabra" de Vega reedita algunos de sus clásicos dispersos en sus diferentes proyectos y los revitaliza con un sonido actual. Así, pasan el grandioso "Jesús, el de la cruz", de "Las manos santas van a misa", "Borracho 14" de Che Chino ("Tango Argenchino", 2001), otro de sus proyectos, en esta oportunidad con la presencia del "Mono" y "Maikel" de Kapanga, y "El hincha pelotas", canción de autoría del Cabra, que se hizo conocida por medio de Los Tipitos.
Pero claro, también hay tiempo para nuevas situaciones y personajes como "Mountain Bike", con la participación de Jorge Serrano (y Brenda Asnicar en el video), corte del disco, "Un cagado en el bondi" que contará las diferencias de desgraciarse en la ciudad o en un pueblo, "El Patovica", que castigará al testigo que lo vio diciéndole a su perro salchicha "Venga con papá", y "La cumbia del peatón", en la que descargará toda su violencia contra la bocina (y algún palo para el Estado, como para no perder la costumbre).
Además, para no olvidar su lado más comprometido, el disco está acompañado del DVD "La tele no alcanza", en el que la banda muestra sus diferentes actividades sociales entre las que se encuentra el show de Plaza de Mayo en repudio al asesinato de Mariano Ferreyra, su participación en Honduras en el festival Voces contra el golpe, y sus colaboraciones con Zack de la Rocha, de Rage Agains The Machine, y Rene, de Calle 13.

viernes, 22 de julio de 2011

"Salmonalipsis Now", de Andrés Calamaro

Dentro de los festejos por los 10 años de la edición de "El Salmón", que arrancaron el año pasado con la edición virtual de un disco con 18 temas "ineditóxicos", y el regreso a las épocas de verborragia musical radiosalmónicas que se plasmó en la subida de covers varios a su blog, Andrés Calamaro acaba de editar "Salmonalipsis Now".
En este, el ex Rodríguez resume su quíntuple obra (103 temas), en un disco doble con 54 canciones, 49 que formaban parte de "El Salmón" y 5 nuevas. Aunque, en realidad, decirles nuevas no es del todo cierto, ya que una es el clásico Redondo "Superlógico", y "Feliz cumpleaños" ya había aparecido en el disco original, versión instrumental ("H.M.Q.D.E.P.") Entre estos temas, el más destacado, y que mantiene el espíritu de aquellos años, es "Música lenta", una oda a este tipo de música y sus efectos.
Por lo tanto, lo más interesante de esta nueva edición está en el revisionismo que, sobre todo para los que solo se quedaron con el primer "dedo", que se vendía por separado, o los que nunca se animaron a entrar en el mundo salmón, encontrarán viejas gemas que estaban en el resto de los discos como "La verdadera libertad" (que les sonará conocida), "Jugando al límite", "Aguas peligrosas" o la visceral "Un poco de diente por diente", sumadas a los ya grandes clásicos "El Salmón", "Días distintos", "Tuyo siempre" (en su hermosa versión original), "No se olvidar" y la oscura "Tu pavada", entre otras.
Como contraposición, los viejos salmoneros no encontrarán novedad alguna más que los temas mencionados ("Ringo y Alberto" y "Mi nariz" completan las 5), y una reversión olvidable del grandioso "All you need is pop".

miércoles, 13 de julio de 2011

"Material defectuoso", de Extremoduro

Extremoduro irrumpió en la escena del rock español hace ya más de 20 años con su autodenominado rock transgresivo (nombre también del disco debut), mezcla de transgresor, progresivo y agresivo, que se hacía presente tanto en las letras de Roberto "Robe" Iniesta (es de escucha cuasi obligatoria "Jesucristo García", himno apócrifo de esas primeras épocas) y en su fuerza demoledora como power trío con guitarra al frente.
Este año, ya con su sexta formación (la misma desde 1997), acaba de editar su decimoprimer disco (décimo de estudio), "Material defectuoso". En este, Extremoduro parece haberse alejado de su época más podrida para dedicarse a un rock progresivo mid-tempo, más cercano a "La ley innata", su trabajo anterior, y del que ya había dado muestra en pequeñas dosis a lo largo de toda su obra.
La incursión en la literatura ("El viaje íntimo de la locura") de "Robe", parece haberle dejado rastros y, sobre todo, ganas de escribir, ya que en estos últimos trabajos muestra extensas (e interesantes) letras, que resultan en canciones largas ("Material defectuoso" con solo 6 temas dura 43 minutos) en las que la banda aprovecha para lucirse, y mostrar una gran versatilidad, modificando el rumbo y cambiando los ritmos dentro de las mismas canciones, con el valor agregado de buenos arreglos de vientos y cuerdas, que les dan un color diferente.
Si bien el lado sucio y desprolijo de los primeros años de Extremoduro fue lo que los hizo conocidos, este nuevo costado, más dedicado a la canción, tiene su encanto, y muestra una banda más madura, aunque siempre con esa rebeldía juvenil que los caracteriza (y que tanto gusta).

miércoles, 29 de junio de 2011

"Nueva ola", de Señor Flavio

"Nueva ola" es el primer disco de Señor Flavio, el nuevo proyecto solista de Flavio Cianciarulo, bajista de Los Fabulosos Cadillacs, que, al igual que en Misterio, es acompañado por su hijo Astor en batería. Párrafo aparte (oración mejor) para el pequeño Cianciarulo (13 años) que, a su corta edad, muestra estar a la altura de la circunstancia.
El nombre del disco hace referencia al New wave, estilo derivado del punk con tintes reggae/ska que fue furor a fines de los '70 y los '80, y que Flavio intenta revitalizar con un sonido actual.
Pero a pesar de que las 12 canciones que componen "Nueva ola" transmiten un clima relajado y playero, bien a lo Cianciarulo, lo hacen dentro de una monotonía, y un combo de ritmos pegadizos y letras simples que no dejan que el disco despegue del todo. Incluso Flavio se hace cargo, sobre todo de las letras, en "Malos tiempos para las buenas canciones", uno de los mejores temas, en el que se pone (¿auto?) crítico de la música actual: "Malos tiempos para las buenas canciones, que ha pasado, nos hemos enfriado. Los bohemios andamos desangelados (...) Mucho poeta, tan poca poesía en el Facebook. Son malos tiempos".
Los momentos más interesantes llegarán de la mano (o la voz) de los invitados que le brindan un color diferente con sus interpretaciones: Wallas (Massacre) en "Olas", Manuel Quieto (Mancha de Rolando) en "Doctor" y Guillermo Bonetto (Los Cafres) en "Dulce Babalú", donde se luce en un registro muy distinto al acostumbrado.

miércoles, 15 de junio de 2011

"A propósito", de Babasonicos

Hay un eterno debate entre los seguidores y críticos de música al escuchar un disco nuevo de una banda con alguna trayectoria. Si en las nuevas canciones reconocen algún sonido similar a lo anterior, saldrán rápidamente indignados a vapulearla al grito de "siempre lo mismo". Por otro lado, si la banda explora otros caminos, ritmos o un acorde diferente a lo acostumbrado, ahí ya la cosa se pondrá más brava, y le saltarán al cuello enojados, esgrimiendo que "se vendieron, que cambiaron, caretas", y epítetos similares (es cierto que algunas parecieran haberlo hecho, pero eso es para otro artículo o para una hermosa discusión a altas horas de la madrugada)
Babasonicos, en sus más de 20 años de carrera, hizo caso omiso a estos debates, y se dedicó a hacer lo que quería; Cambiar o seguir el mismo camino, siempre acorde a su antojo.
"A propósito", su nuevo trabajo, sigue en la línea de sus discos post "Jessico" con esa mezcla de pop cancionero/bailable/glamoroso con algunos rastros rockeros.
En esta contexto, el rock (rock a lo Babasonicos, claro) se hace presente en "Fiesta popular", que con su ritmo y letra plagada de ironía dargeliana ("Chicas ricas, no le tengan miedo, esto es solo una fiesta popular") se perfila como posible hit. También el pop más electrónico aparecerá en canciones que mutan en sí mismas de forma casi hipnótica ("Tormento", "Muñeco de Haití").
Sin embargo, lo mejor vendrá cuando la voz de Dárgelos tome la posta, se funda con la melodía y, apoyada en su prosa, en algunos casos genial ("Pon un precio a tus anhelos y buscame hacia el final de la noche por un rio de escotes con la lágrima cruda comprendiendo lo que nos faltó decir"), en otros más simple ("Quiero que te saques la ropa y que sigas siendo mala en pelotas porque sí"), generen los momentos más intensos del disco ("Flora y fauno", "En Privado", "Barranca abajo", "Chisme de zorro")
A pesar de que ya no cuentan con el factor sorpresa de sus primeras épocas, Babasonicos sigue firme en su camino de exploración (o de re-exploración) del que hizo un estilo, y, novedoso o no, lo hace con un gran nivel.

viernes, 3 de junio de 2011

"Let them talk", de Hugh Laurie

La incursión de ciertas personalidades en una disciplina diferente a la cual los hizo conocido genera casi siempre algunos resquemores y prejuicios. Estos se ven acrecentados cuando el paso es de cualquier actividad hacia la música (casi siempre al canto). A decir verdad, la fauna local no ayuda mucho. Con solo recordar los casos emblemáticos de Nicole Neumann, Ileana Calabró y Belén Franchese, uno ni lo intentaría. Es verdad que estos son los más llamativos (y no de la mejor manera), pero ayudan a la contraposición.
En este caso, el que se animó al paso fue Hugh Laurie, más conocido como el satánico Doctor House. Laurie, actor, escritor ("The gun seller", 1996) y comediante, ya había participado como tecladista en Band From TV, un grupo de rock formado completamente por actores de series norteamericanas entre los que se encuentran Jesse Gordon Spencer (Dr. Robert Chase en Dr. House), Gregory Phillip Grunberg (Matt Parkman en Héroes), y Adrian Pasdar (Nathan Petrelli en Héroes). También había mostrado sus dotes musicales en algunos capítulos de la serie que lo hizo conocido.
Pero en "Let them talk", su disco debut, Laurie homenajea al blues de New Orleans, y para los que les (nos) quedaba alguna duda, lo hace más que bien. Basta escuchar, luego de una gran introducción, la explosión de la voz del Dr. House en una hermosa versión de "St. James Infirmary" para convencerse de lo bien que encaja en el estilo. Y ya que las luces del disco caerán más que nada en él, cabe destacar que no solo canta bien, sino que además toca el piano y la guitarra. Claro que cuenta con el respaldo de una banda de sesionistas que suenan a la perfección, y que dejan todo sembrado para que se luzca.
De esta manera pasarán Louis Armstrong, Lead Belly, Ray Charles y James Booker, entre otros. Una buena selección de clásicos que, al venir de una voz conocida, puede funcionar como una puerta de entrada para los que no son tan amantes del blues o como una mirada diferente para los viejos bluseros.
Acorde a su personalidad/personaje irónico, Laurie dijo acerca de su disco y su nueva faceta: “No comprás pescado en el dentista o le pedís al plomero consejo financiero, entonces ¿por qué escuchar a un actor que canta? La respuesta es: No hay respuesta. Si te importan el origen, la procedencia y la genealogía, entonces deberías buscar en otro lado, no tengo nada para ofrecerte, nada que te interese". No le presten atención. Vale la pena escucharlo.

viernes, 27 de mayo de 2011

“El progreso”, de Pablo Dacal

El cantautor Pablo Dacal acaba de editar su debut solista, "El Progreso". Aunque en realidad, hablar de solista es faltar un poco a la verdad.
Luego de encabezar a La Orquesta de Salón con la que editó dos álbumes ("13 Grandes Éxitos" en 2005 y "La Era del Sonido" en 2008), parece haberle quedado el vicio de la orquesta y convocó a más de 20 músicos (entre los que se encuentran el guitarrista Carlos Vandera, el multiinstrumentista y productor Ezequiel Cutaia, y las participaciones estelares de Fito Páez, Palo Pandolfo y Fernando Samalea) y una cantidad similar de instrumentos.
De esta manera, Pablo Dacal y cía. se sumergen en una variedad sonora y estilística en la que predomina un clima melancólico, acrecentado por la fuerte presencia de guitarras acústicas y las letras ad hoc (“Puede ser, es verdad, este mundo quiere terminar, mientras te vas de mí").
Dentro de un pop cancionero, Dacal (y cía., claro) se lucen mostrando una gran versatilidad adornada a la perfección por la diversidad de arreglos que incluyen vientos, cuerdas y percusión de todo tipo. Así el disco muta de la crudeza pura de "Mi Voz" a la experimentación lisérgica de "Psicomagia", pasando por momentos intimistas (“Intenso momento creativo”, “La respuesta”), y algunos festivos como en “Lo que está sonando”, tema con reminiscencias del Páez (con participación del mismo) de “El mundo cabe en una canción”, y a quién citará, inconscientemente o no, en “Canción de hoy” (“Mi mundo es una canción”). Y es este último concepto el que pareciera querer explotar Dacal: la canción como contadora de historia, como declaradora de principios, como reflejo de la vida (propia y ajena). La canción como progreso.