La historia (sobre todo en el cine) dice que las segundas partes no son buenas. A la vez, los terceros discos suelen ser un punto de inflexión en las bandas.
Cómo si fuera el clásico chiste o duda existencial (?): ¿de que lado caería si se le ata a un gato en la espalda una galletita con mermelada, "La Caravana mágica. Volumen 2" mezcla ambos momentos.
Este, como bien dice el nombre, está más emparentado musicalmente con su segunda placa que con su primer experimento de un tono más intimista. Sin embargo, las letras están más cercanas a "Suelto", explorando esta nueva etapa que mezcla momentos ClaudioMaríaDomínguezcos/EckhartTollescos/espirituales con el costado fiestero de Cordera, costado con el que parece haberse, de alguna manera, amigado.
En este nuevo material, Cordera desnuda su nueva vida a lo largo de nueve canciones, centrándose en las ambigüedades del humano, y más que del humano de él mismo, con temas en primera persona que le dan un tono confesional al disco.
Así, en "Canción para mi cabeza", sacará sus demonios en medio de una especie de cuarteto ("Con más neuronas que toda china es un ejército que me examina, es insistente más que una mosca, es una máquina que me da rosca"), en "Soy mi soberano", volverá al Cordera Suelto para mostrar todas sus personalidades ("Soy mi dolor, soy mi condena, soy el veneno de mis venas, soy mi remedio, soy mi cura, la enfermedad es mi cordura"), y en "India Negra Cumbia" contará su historia, en lo que sería una segunda parte de "Asalto de Cumbia" ("La Caravana Mágica. Vol. 1"), y regalará uno de los momentos más intensos del disco, cuando cante "El olvido tapa, el olvido esconde, el olvido entierra, nadie sabe adonde el olvido mata, el olvido duele y cuando olvidamos, lo que vive muere...Y yo no voy a morir esta noche sin dolerte", sobre un ritmo que va in crescendo apoyado en la fuerza de la voz de Soema Montenegro.
Con tres discos en su haber, Cordera y cía. muestra una evolución (y aceptación) musical que los encuentra en este material más consolidados como banda, y a la vez con un Pelado que parece haber encontrado (nuevamente) su camino y su lugar. En varios sentidos.
Los medios pierden demasiado tiempo intentando demostrarse objetivos. Y nunca lo van a lograr.
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miércoles, 1 de agosto de 2012
miércoles, 10 de agosto de 2011
“Alvy, Nacho y Rubin interpretan a Los Campos Magnéticos. Volumen 2”
El título era premonitorio: "Alvy, Nacho y Rubin interpretan a Los Campos Magnéticos. Volumen I". Y para los que conocen la obra original, "69 love songs" (disco triple), era aún más.
El trío formado por Alvy (Alvy Singer), Nacho Rodríguez (Onda Vaga) y Sebastián Rubin (Rubin y los Subtitulados) editó este año el "Volumen 2", en el que reinterpreta 13 canciones de Stephin Merritt, lider de The Magnetic Fields, y autor intelectual de "69 love songs". Para este material, también cuentan con la aprobación de Merritt e incluyen temas de otras obras como "La Plegaria de la Monja" del álbum Distortion, con la hermosa voz de Eugenia Brusa de Les Mentettes.
Este nuevo disco, si bien ya no cuenta con el factor sorpresa del "Volumen 1", sigue manteniendo los puntos altos. Por un lado, la ironía que caracteriza la prosa de Merritt se conserva a pesar del traspaso de idioma, y se hace más cercanas gracias a la argentinización de algunos términos. Por el otro, la variada instrumentación (guitarras, violín, cello, mandolina, banjo, ukelele, acordeón y cajón peruano, entre otros) genera una diversidad de climas que aporta para refleja el espíritu de cada tema.
El orden de las canciones pareciera contar una historia (¿disco conceptual?. Es mucho quizás, pero...) de una pareja en crisis ("No supe ver que me mirás como un extraño. Que me mirás y no me ves"), y como pasan por todos los pasos posteriores a la separación: El desamor ("Ya no te quiero más), la necesidad de un cambio ("Necesito un corazón nuevo"), y, sobre todo, por los momentos de tristeza y autoflagelación psicológica de la soledad en "No creo más en el sol" ("porque brilla en los demás y nunca sobre mí"), "Con quien bailar" ("Mi vida no tiene sentido ya, solo estoy buscando alguien con quien bailar"), "Besando cosas" ("Yo sigo besando al espejo pensando en vos"), "Infinitamente tarde" ("Y se hace más tarde, y yo estoy tan solo, y caigo muy hondo y profundo en mi pozo"), y "Que gracioso" ("Todos saben donde estás, menos yo"). En el gospel "Besame con ganas", hace su primera aparición Brusa (¿es la nueva chica o la anterior?) cantándole al señor en alguna de sus formas, y volverá en la mencionada "La plegaria de la monja" en la que contará sus deseos ocultos ("Quisiera ser tu camarera, y andar con poca ropa por ahí"). El final será feliz, o al menos en así parece: "Si pudieras saber todo lo que te extrañé, seguro vendrás a dormir y ojalá que luego al despertar lo hagamos como conejitos todo el día sin parar" ("Hagamos como los conejos"). O por ahí nada de esto pasa, y solo son un puñado de canciones que hablan de amor, desamor y más. Habrá que escuchar.
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